Como una suave caricia derramas sobre mi herida el unguento sanador que alivia mi dolor.
Con un cruel desden propicias a mi ser la mas tormentosa infamia como premio a mi amor.
No dudes en acariciarme y con desdenes enloquecerme, no lo dudes ni un momento para que por fin así yo pueda olvidarte.
No dudes en hacerme heridas que sangren de dolor para ver si en algún instante yo me olvido del amor.
No quites tu mirada de la flor que está naciendo, no la quites¡ que con espinas hará sangrar tu herida.
No la quites ni un momento¡
que yo con suave amor sanaré tus heridas y calmaré tu dolor.